En esta primera entrada, creemos importante ofrecer algunos consejos sobre prevención en salud visual.

Aproximadamente el 50% de la población presenta alguna deficiencia visual.
El 30% de ésta no lo sabe… unos 7,5 millones de españoles.

Cada año, desde 2012, han descendido un 25% las revisiones visuales. Al preguntar porqué no habían acudido antes a una revisión de salud visual, manifestaban en primer lugar que el motivo era la necesidad de priorizar en tiempos de crisis.

Nos vamos a centrar en dos franjas de edades, en las que consideramos que la prevención juega un papel fundamental para evitar futuras disfunciones visuales binoculares, como es el caso de los niños y de los mayores de 55 años, para evitar patologías.

El 50% de los niños de 6 a 9 años nunca han acudido a una revisión visual.
De éste 50%, el 20% necesitan gafas y no las usan por desconocimiento de sus padres.
1 de cada 3 casos de fracaso escolar está relacionado con problemas visuales.

El realizar una revisión de la salud visual en edad temprana, es vital para el correcto desarrollo del sistema visual. Una alteración de la visión binocular no detectada, como puede ser un exceso o insuficiencia de la acomodación u ojo vago entre otros, puede limitar el rendimiento académico.

Por ello, consideramos importante la divulgación a nivel familiar y de centros educativos de síntomas que nos ayuden a detectar disfunciones binoculares en niños.

Algunos de ellos son:

  • Baja comprensión lectora.
  • Problemas de equilibrio y coordinación al montar en bici.
  • Lectura lenta o guiada con el dedo.
  • Dolor de cabeza al realizar tareas prolongadas.
  • Distracción habitual en clase.
  • Entornar los ojos para ver la pizarra y/o la TV.
  • Salirse de áreas al colorear.
  • Cerrar un ojo para fijarse en algo.
  • Mala escritura.
  • Inclinar la cabeza.
  • Coger mal el lápiz.
  • Acercarse mucho al texto.

Nuestra recomendación es realizar una primera revisión visual a los 3 años y periódicamente cada 6 meses hasta que el niño cumpla 6 años. A partir de este momento sería conveniente hacer una revisión al año.

De los 13,5 millones de españoles mayores de 55 años, el 90% usan ayudas visuales

Este dato tiene su lógica debido a la incidencia de la presbicia o vista cansada de cerca para este sector de la población. No obstante, son muchos los que se conforman con una mala visión por el mero hecho de ser mayores.

El Glaucoma, la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad) o la Retinopatía Diabética son algunas de las patologías que más pueden afectar a la visión y a la calidad de vida de las personas mayores. Son enfermedades progresivas que a menudo no presentan síntomas hasta que han entrado en una fase muy avanzada y la pérdida de visión ya es irreversible.

Es al oftalmólogo a quien le corresponde diagnosticar estas enfermedades, aunque el optometrista es pieza clave en la atención primaria de la salud visual a nivel preventivo.

Una revisión visual periódica a personas mayores, puede detectar anomalías que concluyan en derivación al especialista para su completa exploración y diagnóstico. Es a partir de los 50 años cuando hay que volver a poner especial atención a nuestro sistema visual a nivel preventivo, con pruebas como la medida periódica de la presión intraocular y exploración de los distintos medios oculares y de la retina.

No queremos terminar sin tocar dos puntos que consideramos importantes a nivel preventivo y cada vez se tienen menos en cuenta:

  1. Aconsejar la conveniencia del uso de GAFA DE SOL con filtro UV y adecuado factor de protección según nuestra actividad. Lo más acertado es buscar el asesoramiento de ópticos-optometristas en establecimientos ópticos, ya que cada vez más se ofrecen en establecimientos inadecuados como bazares, gasolineras y mercadillos sin la suficiente garantía sanitaria, ni recomendación profesional.
  2. De la misma forma nos referiremos a las GAFAS PRE MONTADAS DE CERCA llamadas “de farmacia”. Este tipo de artículo se ofrece de forma indiscriminada en establecimientos no autorizados sin consideración al perjuicio que puede ocasionar a nuestra salud visual, bien por la inadecuada calidad de los materiales de fabricación, como por las consideraciones particulares de necesidades visuales de cada individuo, ya que es el propio usuario el que se auto receta cuál le viene mejor.

En siguientes entradas, hablaremos de temas concretos con los que podamos aportar un mayor conocimiento del cuidado de la salud visual.